Hoy día 22 de Diciembre, fecha señalada por ser el sorteo extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional, ando escribiendo esto sabiendo que no me ha tocado nada de nada. No soy jugador de Loterías pero llevaba un décimo de esos “de compromiso”
Como el anuncio de la Lotería este año ha sido vomitivo, y me quedo corto, desde aquí reivindico al Calvo de la Lotería, el mejor y más recordado personaje que hemos tenido para anunciar la suerte invernal.
No se que tienen los calvos que los hace tan sexys. Suele pasarme que me abordan constantemente féminas por la calle, unas para preguntarme la hora y otras para que les compre lotería (en mi pueblo casi todos los venderores de la O.N.C.E son chicas)
Ahora vamos a centrarnos en GNU/Linux que es el tema que nos ocupa, y al que realmente hemos venido hoy aquí.
Llevo mucho tiempo con Manjaro Linux Xfce, exactamente desde Manjaro 0.8.0, cuando realmente empezó a ser conocida la distro del monte africano.
Mucho tiempo llevo siendo el portavoz (no oficial) en español de esta distro Linux (ahora ya mucho menos eso de portavoz), y el pasado día 13 (agárramela que me crece), me dió por cometer una pequeña locura, o aventura, según como se mire.
El caso es que en un arrebato de aburrimiento virtual cambié mi Manjaro de toda la vida por Linux Mint 16 Petra Cinnamon. Nunca había probado Cinnamon de manera formal y quería verlo de manera más seria.
Debo decir que ya había estado, hace muuuuuucho, en Linux Mint y LMDE, pero de forma pícara, si llegar a un compromiso real.
¿Que puedo decir de Mint 16 Petra Cinnamon? Lo que dije en el título, una gozada, maravillosa, me atrevería a decir que perfecta. No en vano es la primera distro Linux en llevarse un 10 en las professionales reviews de mi amigo Shadow de La Sombra del Helicóptero.
Os recomiendo encarecidamente el siguiente artículo de La Sombra, Linux Mint 16 Petra: 7 meses de excelencia, tenéis una revisión completa sobre Petra, pero al estilo de Shadows, siempre tan professional y no las mierdas que hago yo. Por cierto, la imagen de arriba la he tomado se su blog.
Comenzando por el comienzo, y metiendo con cuña la redundancia, empezamos por el principio.
El copiado de la ISO de Petra a un USB sin problemas, para estos menesteres siempre uso Imagewriter de openSUSE, disponible en openSUSE, Manjaro, KaOS, y algunas distros más.
La instalación de Petra no entraña dificultad ni riesgos, por muy torpe que seas sabrás instalarla. El proceso de instalación no dura mucho, los hay más rápidos como el de Manjaro XFCE pero no nos podemos quejar.
Cinnamon de Petra, que puedo decir, ligero y suave como el culito de un bebé o las tetas de una chica de 20 años. Si te gusta Cinnamon y de verdad quieres probarlo con todas las de la ley, que mejor que hacerlo en su distro creadora, la propia Linux Mint.
El Artwork de Petra Cinnamon, y haciendo honor a la verdad, debo decir que es el mejor Artwork que he visto jamás en una distro Linux. La gente de la distro mentolada se lo sabe currar.
Colores suaves y terminados de 6º de alicatado envuelven a Petra, todo en una simbiosis perfecta para el deleite de las pupilas más ásperas.
El funcionamiento y desenvoltura de Petra en mi equipo Lenovo ha sido perfecto. Todo el software que puedes necesitar está a golpe de repos o puedes ir si te falta algo en concreto a buscarlo a su web, como ha sido mi caso con el DeadBeef 0.6.0.
En mi caso, y tomando en cuenta que el uso que le doy a las distros Linux es bastante sencillo, no he tenido que recurrir a repositorios PPA. Lo poco que necesito o está en repos o en la web del autor.
Incluso disfrutar del último Kernel de la rama 3.12.x es bien sencillo en Mint, sin grandes complicaciones.
En definitiva y resumiendo, Linux Mint es una de las grandes, y este último lanzamiento va perfecto, no es de extrañar que lleve tanto tiempo en el nº 1 en distrowatch, sin duda es la distro que yo recomendaría a un usuario normal (no friki) de Linux, y a todo el que provenga de Windows o Mac OS X.
Todo han sido buenas palabras y ninguna queja hacia Petra, como habéis visto, pero ya sabéis que yo soy un “sinquieto” y no tener a Manjaro en mi equipo me producía un come come en mi interior.
Aunque en estos días sin Manjaro en mi Lenovo si la he tenido en el Portátil, pero no soy mucho de usar portátiles, me encuentro mucho más comodo en equipos de escritorio y apenas enciendo el portátil.
Hace un par de día formateé a Petra y volví a Manjaro, sentía que Pacman y MHWD me estaban llamando, y aunque Xfce es más simple que Cinnamon este estaba envuelto en Manjaro, y la cabra siempre tira al monte.
Linux Mint 16 Petra es buena, demasiado buena, excelente, muy estable y tranquila, y ese ha sido su pecado para conmigo (no se si exista la expresión para conmigo). Yo estoy acostumbrado a otra cosa, más acción, más riesgo. Hemos llegado a un punto en que la estabilidad tan buscada por los sistemas operativos nos aburre y si no arriesgamos y rompemos cosas no estamos tranquilos.
OJO, Manjaro aún en su rama unstable me ha ido siempre muy estable, pero no se, estar en Manjaro es otra sensación y en mi caso ya tenemos cierta compilicad, nos hemos fapeado juntos y ya nos conocemos.
Ahora cuando miro atrás y recuerdo los días con Petra me da pena haberla quitado, pero solo tengo 3 particiones para probar distros y las otras dos, KaOS y CrunchBang, por ahora son intocables por diversos motivos.
Y esta, compañeros, ha sido mi pequeña aventura con Linux Mint, os animo a probarla si aún no lo habéis hecho, y da igual que seáis KDEeros, Gnomeros, XFCEeros, Openboxeros… incluso Windoleros o Maqueros. Linux Mint es uno de los mejores Sistema Operativos, GNU/linux, de la actualidad.
No descarto en un futuro volver a instalar Linux Mint para tenerla mucho más tiempo, habrá que ir vigilando su evolución.
Que la Fuerza, para este 2014 que va a llegar, os acompañe
